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n.2 Fotografía y el video <<<

CAMBIO DE FOCO
EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍA
ANTEAMERICA
Autor Carolina Ponce de León

No son pocos los estereotipos culturales que se han propagado por medio de la fotografía a instancias de una definición de lo "latinoamericano": el contraste social, la miseria, los prototipos nacionales, el barroquismo exótico, lo ritualístico, la exuberancia o el "realismo mágico". Estos estereotipos son generados muchas veces desde América Latina misma, en detrimento de una concepción más compleja de los problemas interculturales. Procuran las condiciones para una fácil asimilación del "otro" y de la diferencia, mediante la caricatura de sus aspectos visibles, y garantizan así la permanencia de un espacio y de un tiempo para experimentar la venturosa fantasía de lo remoto y, al mismo tiempo, afianzar estructuras de poder.

La polaridad intrínseca de la creación latinoamericana es uno de los cuestionamientos que suscita esta exhibición, Cambio de foco . Esta polaridad se centra en un campo visual que contempla una realidad artística y social intrincada y versátil. Cambio de foco no aspira a dar definiciones de América. Propone diversificar la mirada que acepta pasivamente el estereotipo presentando, tras la obra fotográfica de varios autores del territorio americano, otras formas de exploración que evitan autorrepresentaciones   degradantes o que buscan totalizar la idea de América en iconos prototípicos. Se han seleccionado obras y fotógrafos que formulan, más bien, visiones individuales que interiorizan -pero sin "ilustrar"- las múltiples cargas sociales, culturales y políticas latentes en situaciones tan diversas como la condición sexual (Miguel Ángel Rojas, Néstor Millán), la identidad cultural   (Leandro Katz, Gerardo Suter, Mario Cravo Neto), la edad (Consuelo Castañeda), la tradición y la contemporaneidad (Graciela Iturbide, Gory, Martín López).

Las obras de la presente exposición plantean alternativas a una definición del arte que se limita a principios meramente formales. Enfoca la reserva semántica de una experiencia situada en momentos y lugares específicos. La relevancia de estas imágenes pone de presente nuevos criterios para descomponer las dualidades inferioridad/superioidad, centro/periferia, y crea -al menos teóricamente- un campo visual que proyecta una condición ética que, en términos similares a los expuestos por el artistas uruguayo Luis Camnitzer, convierte el arte "en un instrumento para implementar estrategias" y trastocar la estructura ideológica que sostiene los estereotipos.

Las obras expuestas abarcan diferentes opciones técnicas y distintos patrones de realidad. Cada toma fotográfica es a la vez una toma de conciencia y una interpretación. La fotografía es una gramática, código visual del mundo. Para elegir una imagen, cada fotógrafo establece una estrategia visual que conduce la mirada.

A grandes rasgos, la exposición se articula en torno a tres ejes que no son, evidentemente, categorías excluyentes: uno es la aproximación a situaciones marginales, a la identidad individual o a tabúes sociales (Millán, Castañeda y Rojas); otro, el registro de una realidad inmediata, urbano o rural, que denota las múltiples instancias temporales, culturales y sociales que conviven cotidianamente en el contexto latinoamericano (Gory, Iturbide, López); el tercero se centra en aspectos concernientes a la identidad, la herencia y la memoria cultural tras el vínculo con lo precolombino y mítico en Suter, Cravo Neto o Katz.   Millán y Rojas hacen intervenciones técnicas en la imagen para infundir una dimensión atmosférica y subjetiva al aura realista de la fotografía. Las manipulaciones, sobre el negativo o sobre el papel fotográfico directamente, recurren a una gestualidad que traducen la percepción personal. La representación es un compuesto simbólico que se proyecta como recurso cultural.

Néstor Millán (Puerto Rico), por ejemplo, crea un campo metafórico interviniendo físicamente la superficie fotográfica para erosionar la atmósfera en la cual se desenvuelven sus escenas. Una ambigua sensación de intangibilidad, de vivencia interior, de mundo privado, surge tras este velo y provoca imágenes más cercanas a las impresiones de una memoria herida que al realismo fotográfico. Su procedimiento crea una barrera visual con la intención de imponer una distancia. La "inaccesibilidad" de sus imágenes se convierten en evocación de conflictos de condiciones sociales marginales.

De manera similar, los "revelados parciales" de Miguel Ángel Rojas (Colombia) conjugan la esencia fotográfica con elementos gestuales para acentuar la emotividad. Su procedimiento heterogéneo -síntesis de su experiencia como artista conceptual, pintor, dibujante y grabador- concede a la fotografía sólo un   plano dentro de la imagen total, aprovechando el nexo que tiene con la realidad para subvertirla con recursos simbólicos. Lo fotografiado es muchas veces un simulacro: fabrica pequeñas construcciones "precolombinas" en plastilina que combinan con juguetes, piedras y otros elementos de una memoria autobiográfica. Esta simulación revela la necesidad de hacer objetivo lo subjetivo, mediante el recurso fotográfico; de inventar una forma "realista" a la representación de la experiencia interior. Las obras de Miguel Ángel son construcciones multidimensionales que encarnan la fragmentación de la experiencia personal contemporánea con niveles de lectura que rebasan lo personal y autobiográfico para su proyección a una esfera urbana, cultural y social.

Liberándose al máximo de ardides técnicos o escenográficos, Consuelo Castañeda (Cuba) recurre a un lenguaje fotográfico escueto y "literal" que señala, por contraste, el exceso de referencias semánticas que tienen las representaciones de lo femenino a través de la Historia del Arte y de los medios masivos. Una historia en setenta páginas viene a ser como un contrapunto dentro del contexto general de la muestra; mientras que autores como Miguel Ángel Rojas, Gerardo Suter, Mario Cravo Neto o Néstor Millán recurren a una calidad metafórica del cuerpo humano o se refiere a él como elemento arquetípico, exaltando cualidades escultóricas y recuperando -para el hombre- una representación de orden mítica, ella, por el contrario, suprime cualquier índice alegórico.

Graciela Iturbide, Martín López y Gory, por su parte, transforman el carácter netamente testimonial de la fotografía directa de un medio narrativo o poético. Acogen , aparentemente, un uso fotográfico convencional, que en última instancia deja de serlo. Graciela Iturbide (México), por ejemplo, confiere una dimensión poética a la cotidianidad urbana o rural y popular de la convivencia contemporaneidad / tradición gracias a una asociación de elementos que desequilibran lo real por lo inconcebible. Sus imágenes parecen responder a ese momento único al que se refiere Cartier-Bresson, en el que la mente, el ojo y el corazón están alineados para la toma precisa e irrepetible.

El dominicano Martín López se opone igualmente al uso de artificios. A diferencia de Graciela Iturbide, no busca el instante único y total. Registra pequeños momentos e imágenes que yuxtaponen para reconstruir su itinerario aleatorio y voyerista por la ciudad. No hay edición, ni complejidades técnicas, ni una intención de virtuosismo formal. Sus procedimientos adquieren una calidad cinematográfica que atrapa al espectador en una secuencia narrativa donde se ve obligado a conectar la disparidad de imágenes y a rearmar la estructura. Como en la obra de Consuelo Castañeda, el lente se desplaza en tiempo y espacio, creando un hilo conductor tensionado por el propio fotógrafo; el de él azarosamente por la ciudad, el de ella minuciosamente sobre el cuerpo.

Las cualidades pictóricas de las imágenes de Gory convierten sus imágenes de ambientes populares en testimonios íntimos. La coloración artificial "enrarece" la realidad y provee cierto acento onírico. Muchas de las fotografias de Gory interponen diferentes niveles de representación que, entre luces y reflejos, transforman la percepción de la realidad en una imagen virtual.

Gerardo Suter, Mario Cravo Neto y Leandro Katz centran sus intereses en la exploración del mito. Suter (México) y Cravo Neto (Brasil) construyen ficciones recurriendo a la mayor tecnicidad fotográfica para exaltar su poder de "superar" la representación de la realidad. La fotografía puede fácilmente caer dentro de una retórica del artificio, del amaneramiento o del esteticismo. Sin embargo, estos dos fotógrafos buscan este extremo formal para llevar el simulacro a su máxima consecuencia. Crean una escenografía -la arquitectura de la cultura maya, en el caso de Suter; una dramatización de los contrastes tonales del blanco y negro en el de Cravo Neto-, exaltan la pose, el símbolo y una suprarrealidad mítica que, a pesar de sus referencias atávicas, no figuran un discurso anacrónico, superficial o anecdótico sino que recodifican sus fuentes de inspiración dentro de una atmósfera teatral.

Los vestigios arquitectónicos prehispánicos que Suter toma como escenografía para representar la herencia cultural son, para Leandro Katz (Argentina), el testimonio de una historia cargada de complejidades culturales, históricas y políticas. El contrapunto que este fotógrafo establece entre los detallados gravados que el explorador inglés Frederick Catherwood realizó en el siglo XIX de los templos mayas (producto de una concepción romántica del viaje, de la exploración y del contacto con una presencia descomunal del rito) y el estado actual de estas ruinas -tapizadas por turistas y despojadas de su sentido ritual- pone en   evidencia una intrincada red que problematiza la representación de lo exótico y la identidad, la colonización y la memoria, la objetividad de la observación arqueológica. Pone "en situación" a la otredad como un producto mediatizado por condicionamientos históricos.

Las diferentes aproximaciones a la relación arte y contexto cultural presentes en Cambio de Foco   ofrece la ocasión de ver múltiples aspectos de la fotografía contemporánea en América Latina y el sesgo particular que toma como opción para explorar los símbolos latentes de una realidad obliterada por concepciones superficiales. Entre las obras de cada uno surgen puntos de encuentros y diferencias: que ofrezcan ellas la oportunidad de ampliar el enfoque de una realidad fértil y compleja.

 

 

 

 

n.2 Photography and video

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Mario Cravo Neto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Graciela Iturbide

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Leandro Katz

 

 

 

 

 

 

 


Miguel Ángel Rojas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Gerardo Suter